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Ejercita la práctica atención plena en tu día a día

Actualizado: 12 de sep de 2019

Practicar la atención plena es un habito que estimula el desarrollo de nuestros procesos y hábitos mentales, por supuesto que darte espacios para practicar meditación es muy asertivo y saludable, pero también puedes ejercerla en tu rutina diaria, en lo que ya haces todos los días.


Ejercitar la atención plena es conectarte con el momento presente, que tal si hoy, no cambias nada de tu día, pero lo que cambias es la atención que le pones involucrando tus sentidos, imagínate que empiezas el día con tu una taza de café, date un minuto para cerrar los ojos y disfrutar de su aroma, mmm, siempre he pensado que el café, huele mejor de lo que sabe, pero bueno esa soy yo, pruébalo y siente agradecimiento con la madre tierra por regalarnos este grano, que nos ayuda a estar mas alertas....saboréalo, siente la temperatura...


Cuando te bañes deja el "piloto automático" fuera del la ducha, pon tus sentidos a trabajar, siente la temperatura del agua, siente como corre el agua por tu cuerpo, siente tu piel al tallarla y exfoliarla, imagínate como eliminas las celular muertas y revitalizas tu energía, huele tu jabón o tu shampoo, en fin pon tu atención en todas las sensaciones de tu cuerpo, involucra tus 5 sentidos.


A la hora de comer, disfruta de tus alimentos, si por ejemplo te encanta el sushi, mira su contenido, los colores y las texturas, cuando lo indroduzcas a tu boca, siente no solo el sabor, sino la textura del arroz, del pescado o de el queso crema...(ya se te antojo?) Bien!!!


La atención plena está asociada a la práctica del mindfulness (meditación). Aunque creamos que es una moda reciente de la que están surgiendo multitud de investigaciones, se trata de una habilidad y actitud mental ya desarrollada por la filosofía budista hace miles de años. Sus beneficios psicológicos no dejan de sorprendernos. Al ejercitar y desarrollar esta habilidad comprenderás por qué es tan importante.


El objetivo de la atención plena no es otro que el de aprender a controlar y gestionar nuestra mente, para concentrarnos en nuestra experiencia. Mediante esta habilidad autorregulamos nuestra atención para mantenernos plenamente conscientes del momento presente, de lo que estamos vivenciando.


Si actualmente se están haciendo multitud de investigaciones al respecto, es porque se ha comprobado que esta actitud mental influye en nuestra gestión de las emociones, en nuestro comportamiento y, en consecuencia, en nuestra salud tanto mental como física.


Actualmente vivimos en el mundo de la información y la tecnología, los estímulos son constantes, y hemos acostumbrado a nuestra mente a que esté en muchas tareas a la vez. Con este frenético ritmo de vida que llevamos no es de extrañar que nuestra concentración se vea afectada, y no solo nuestra concentración, sino también el modo de atendernos.


La atención plena puede suponer mucho más de lo que imaginas en cómo estás viviendo, ya que no solo consiste en ejercitar la concentración, también influye en la apertura mental, el modo de ver y valorar cada situación.

Constantemente sufrimos y nos preocupamos ante circunstancias que forman parte de nuestra existencia. Nos empeñamos en retener situaciones, momentos y emociones ya pasadas. Nos preocupamos y anticipamos el dolor de situaciones a las que tememos. Esto nos hace estar viviendo de una forma continua en nuestro pasado y futuro y ocurre que nos volvemos incapaces de atender a nuestra experiencia desde el presente.

La atención plena consiste en dirigir nuestro foco de atención hacia lo que nos interesa, para sacar el aprecio y el valor de esa experiencia que estamos viviendo por muy ordinaria que parezca. Se trata de aprender a dirigir, estabilizar e incrementar el potencial de nuestra atención y, como consecuencia, obtendremos claridad mental, permitiéndonos ver más allá de cada persona, de cada situación y cada vivencia. Nuestro foco de atención se expande y no nos quedamos anclados en la estrechez de nuestros pensamientos. Las posibilidades y las perspectivas se amplían.


Para entenderlo mejor, podemos utilizar la metáfora del agua que se pudre cuando se estanca. Nuestros pensamientos también se pudren cuando no dejamos que fluyan, cuando nos empeñamos en traer los mismos pensamientos una y otra vez a nuestra mente (hábitos mentales), generándonos sufrimiento e incluso trastornos del estado de ánimo como la depresión.

Cuando no controlamos nuestra atención ni nuestra concentración hacia lo que vivimos, esto supone que muchas veces ese flujo de pensamientos se estanque. La atención plena nos ayuda a salir de ese bucle para que no nos distraigamos con los pensamientos que nos impiden ver con transparencia y profundidad nuestras vivencias. Así conseguimos retirar la tierra sedimentada para ver el fondo y el contenido del estanque.


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